Olvidar es una acción involuntaria que consiste en dejar de recordar, o de guardar en la memoria, información adquirida.
Como si fuese tan fácil olvidarte...
Ya no aguanto más...
Cada día me repito lo mismo...
Olvídalo, olvídalo...
Pero al verte, mi corazón se acelera
Palpita demasiado, la sangre fluye por mis venas
Como quisiera por un día, dejar de sentir
Estas pequeñas señales...que hacen que sufra...
En el ser humano, el amor es un sentimiento real. En los casos más comunes es el resultado de una emoción basada en la atracción y la admiración de un sujeto hacia otro, que puede ser o no ser correspondido. Ello intensifica las relaciones interpersonales entre un sujeto y otro que, partiendo de su propia insuficiencia, desea el encuentro y unión con aquel que ha juzgado su complemento para su existencia.
Gran sentimiento el amor...cuando realmente es correspondido
Al no ser correspondido, se convierte en una emoción dificil de disimular
Querer a ese ser con el que sueñas todos los días
Querer a ese ser con el cual te imaginas tu futuro
Querer a ese ser, al cual admiras y piensas que es único en este mundo...
Deseo poder ver tu cara otra vez
Deseo poder ver tu sonrisa angelical
...
Sostenme con tus brazos por última vez
No me dejes morir esta noche
El desear hace que el olvido sea imposible, y por consecuencia que el amor se doloroso
El deseo es la consecuencia final de la emoción inducida en origen por la variación del medio. La cadena causa-efecto que le corresponde es la siguiente: Emoción -> Sentimiento -> Deseo.
Espero, que al final, todo esto se acabe para no volver a sufrir.
Estoy perdida, en el medio de un laberinto de sentimientos
En el cual aún no he encontrado salida...pero se que puedo salir de él
Tengo dos caminos:
Olvidarte para siempre
O que tu sientas lo mismo que yo
Todo depende de tí, o de mí
Que nuestra timidez se rompa
y consiga darme una respuesta
y seguir uno de los caminos...
Mientras tanto solo me cabe decir
Que te quiero a pesar de todo el sufrimiento que me estás provocando
Et Jamais Je ne Pleure, et Jamais je ne Rit
La Beauté - Charles Baudelaire